¡Letonia libre de transgénicos! ¿Para cuándo en España?

Fuente: Greenpeace España

Cuando en España se alcanza el récord de superficie cultivada con transgénicos en 2011 (cerca de 100.000 hectáreas) el resto de Europa se distancia cada vez más por el camino opuesto, y es con alegría, con mucha alegría, que vemos el anuncio de Letonia.

101 municipios de los 110 existentes en este país ha decidido que su tierra será libre de transgénicos a finales de 2012. Estos municipios han aprobado normas de obligado cumplimiento prohibiendo el cultivo de transgénicos en su territorio. Este movimiento comenzó en 2009 cuando se dio el poder a los gobiernos locales de prohibir los transgénicos a partir de un referéndum local.

Los nueve municipios restantes aún no han aprobado este tipo de normas, sin embargo, Letonia busca activamente convertirse en un país libre de transgénicos a finales de 2012 y estos municipios se enfrentan a una fuerte presión por parte de la opinión pública que, en su mayoría, no quiere transgénicos ni en sus campos ni en su comida.

Aunque las expectativas no son nada buenas en nuestro país, cabe recordar que si en España se sigue cultivando maíz transgénico MON 810 esto es debido a que en su día Francia envió a la Comisión Europea el expediente para la comercialización de este maíz con un dictamen favorable, por lo que en abril de 1998 la Comisión le dio vía libre… Pero contradicciones de la vida, la misma Francia, en el 2008 (10 años después), estableció una moratoria al cultivo de este maíz utilizando la “Cláusula de Salvaguardia” de la Directiva sobre transgénicos 2001/18, prevista para aquellos casos en que un estado miembro disponga de datos según los cuales un organismo modificado genéticamente (OMG) constituya un riesgo para la salud o el medio ambiente.

Los nuevos datos científicos (que no existían cuando se autorizó el maíz MON 810 en 1998) y las incertidumbres tecnológicas y ambientales reflejadas en el documento presentado por la “Alta autoridad sobre transgénicos” francesa hicieron que la única alternativa para un gobierno responsable fuese impedir el cultivo de este maíz, y aunque esta prohibición haya sido anulada por el Consejo de Estado en noviembre pasado, el gobierno francés sigue convencido y, según las palabras de su Ministra de Ecologia, Nathalie Kosciusko-Morizet, dijo estar “más decidida y convencida que en 2008 de la necesidad de prohibir el cultivo de Monsanto, el maíz MON 810 en Francia”, por lo que están “estudiando las modalidades jurídicas para mantener la prohibición”.

Entonces… ¿a qué esperamos en España?

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Las centrales nucleares españolas no podrían resistir el impacto de un avión comercial

De nuestros compañeros y compañeras de Greenpeace España.

La central nuclear de Garoña es la más vulnerable de todas, junto con las de Almaraz y Ascó

Tras el análisis de la bibliografía existente al respecto, Greenpeace denuncia que la central nuclear de Garoña no podría resistir ni siquiera el impacto de un avión comercial pequeño que chocara contra el edificio del reactor, debido a sus características técnicas. Si esto sucediera, esta central, idéntica a la de Fukushima, se encontraría en el peor escenario de accidente posible, especialmente por la enorme y rápida liberación de radiactividad que se produciría tras la fusión del núcleo con la contención abierta. Greenpeace ha publicado un vídeo en internet en el que expone la imposibilidad de proteger las centrales nucleares del impacto de un avión, por lo que la única solución posible es cerrarlas.
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La organización ecologista expone que, junto a Garoña, las centrales de Almaraz y Ascó (cada una con dos unidades) presentan una muy alta vulnerabilidad del edificio del reactor. La colisión de una aeronave comercial de tamaño medio o grande causaría un daño muy importante en el edificio del reactor, con los consiguientes escenarios de accidente.

Greenpeace exige al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que incluya las pruebas de resistencia a impactos de aeronaves (por accidente o ataque terrorista) en las pruebas de esfuerzo de las centrales nucleares españolas, tal y como se le demandó por el Pleno del Congreso de los Diputados del pasado 12 de abril y como se recogió en el acuerdo de la Comisión Europea del 25 de mayo.

Al contrario del CSN, los organismos reguladores de Alemania, Bélgica, Holanda y Suiza sí han hecho esos estudios incluyendo los impactos de aeronaves y han publicado sus conclusiones generales. De hecho, el suspenso de las centrales nucleares ante esas pruebas facilitó el cierre de ocho de ellas por parte del Gobierno alemán.

“Nos tememos que los titulares de las centrales nucleares y el CSN no quieren someter al parque nuclear español a estos análisis porque saben de antemano que sus centrales no están diseñadas para poder soportar un accidente de ese tipo”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.

Aunque no existe ningún estudio publicado sobre las consecuencias de un accidente aéreo contra una central nuclear española, sí es posible extraer conclusiones a partir de los resultados de los estudios llevados a cabo en Suiza, Alemania y Estados Unidos. Los resultados de las investigaciones y las exigencias de seguridad para la protección de las más recientes centrales nucleares ofrecen información adicional. Greenpeace considera que estos resultados revelan los déficits de las centrales nucleares que operan hoy en día.

En el primero de los tres estudios elaborados oficialmente en Alemania se examinaron las centrales nucleares más recientes de este país (su construcción comenzó en 1982, después que cualquiera de las españolas), diseñadas para cumplir con nuevas exigencias de protección estructural más estrictas. Se consideró la colisión de la más común de las grandes aeronaves utilizadas (Boeing 747) (1). De él pueden obtenerse dos conclusiones:
los edificios de las centrales nucleares más recientes no soportarían el choque de un avión de mayor tamaño, como un Airbus A380 (2);
los edificios de centrales nucleares más antiguas no soportarían la colisión deliberada de una aeronave, debido a que su protección estructural es menor.

Un segundo estudio examinó los efectos totales (los efectos térmicos y mecánicos sobre los edificios y los efectos del fuego y las sacudidas sobre el sistema) y la posible liberación de material radiactivo. Resultados adicionales: en una central nuclear más moderna puede ocurrir un accidente de fusión del núcleo tanto si resulta afectado el compartimiento de válvulas, como si bajo éste hubiera un incendio importante.

Un estudio genérico llevado a cabo por encargo del Ministerio Federal de Medio Ambiente de Alemania (BMU) reveló, entre otras cosas, que en centrales nucleares antiguas (construidas antes de 1975), en las que el edificio del reactor dispone de muros de 0,6 a 1 metro de grosor, el choque de incluso una aeronave comercial de pequeño tamaño (como un Airbus A320) (3) provocaría graves daños en el edificio del reactor.

De este análisis, Greenpeace concluye lo siguiente respecto a las centrales nucleares españolas:

Santa María de Garoña, una central nuclear de primera generación en España y con el mismo tipo de reactor que el utilizado en Fukushima 1, es el reactor español más vulnerable. En un estudio acerca del impacto de un avión contra una central nuclear suiza en Muelhleberg, en la que se usa el mismo tipo de reactor, el resultado es que se puede esperar un enorme daño en el edificio del reactor. El grosor de las paredes del edificio del reactor es de solo 0,60 metros; el grosor de la bóveda es, en parte, de tan solo 0,15 metros.

Una colisión contra el edificio del reactor causaría la fusión del núcleo con la contención abierta: el peor escenario concebible, especialmente por la enorme y rápida liberación de radiactividad. Es de temer que esta catastrófica liberación de radiactividad ocurriría incluso en el caso de que un avión relativamente pequeño (como un Airbus A320) chocara contra el edificio. En Garoña, la piscina de combustible gastado está dentro del edificio del reactor y considerablemente menos protegida que el reactor. En caso del impacto de un avión, esta piscina podría resultar dañada, lo que significa que habría una liberación de radiactividad adicional.

Centrales nucleares de Almaraz y Ascó. La vulnerabilidad de las dos unidades de Almaraz y las dos de Ascó respecto a colisiones de aviones es la misma que para los antiguos reactores estadounidenses de este tipo. El grosor de los muros es de alrededor de 0,60 metros, lo que significa que la vulnerabilidad del edificio del reactor es muy alta. Tiene que asumirse que la colisión de una aeronave de tamaño medio o grande causaría un daño grande en el edificio del reactor. Sus piscinas de combustible gastado está situadas en edificios contiguos al del reactor y no están diseñadas contra una colisión aérea. El edificio que protege la piscina de combustible gastado es un edificio típico industrial de acero. Si las paredes de la piscina resultaran dañadas, podrían liberarse enormes cantidades de material radiactivo.

Con respecto a las restantes centrales nucleares, Cofrentes, Vandellos-2 y Trillo, no puede descartarse que el reactor resultara gravemente dañado en caso de que un Airbus A380 colisionara con alguna de ellas.

Notas:
(1) Boeing 747-400: peso máximo de despegue 397 toneladas, máxima capacidad de combustible 217.000 litros
(2) Airbus A380: peso máximo de despegue 560 toneladas, máxima capacidad de combustible 320.000 litros
(3) Airbus A320: peso máximo de despegue 73,5 toneladas, máxima capacidad de combustible 24.000 litros

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Campaña de reintroducción del Rebeco

Hoy les cedemos un espacio a nuestros amigos y amigas de la Fundación Naturaleza y Hombre para que nos den a conocer su “Campaña de reintroducción del Rebeco”.

La Fundación Naturaleza y Hombre, en su afán por fomentar la recuperación de la biodiversidad y la conservación de la naturaleza, ha desarrollado dos proyectos LIFE-Naturaleza junto a la Comisión Europea. En la actualidad, se encuentra realizando un proyecto LIFE + en Campanarios de Azaba, Salamanca. Sin embargo, el Programa de Reintroducción del Rebeco en la Montaña Oriental de Cantabria se realizó en el marco del proyecto LIFE – Naturaleza “Recuperación y Conservación de la Biodiversidad en la Cuenca del Río Asón”.

Tras más de 150 años desde su extinción, en la Montaña Oriental, esta especie recorre de nuevo las cumbres cántabras gracias al esfuerzo realizado por la Fundación, en colaboración con diversas instituciones públicas autonómicas y nacionales. No obstante su consolidación y viabilidad futura necesitan de un respaldo aún más amplio.

Proceso de Extinción:

La desaparición del rebeco del área del Alto Asón comenzó en el siglo XVIII debido a la devastación de su hábitat, provocada por la tala masiva de árboles – unos 82 millones – destinados a la industria naval, y a la presión cinegética. La especie no consiguió adaptarse a los cambios de su entorno, lo que provocó su acantonamiento en el área de Picos de Europa. Los últimos rebecos de los que se tiene testimonio en la Montaña Oriental databan de 1845 en Lanchares y San Pedro del Romeral.

El Rebeco

El rebeco (Rupicapra pyrenaica) es un bóvido de aspecto caprino. Machos y hembras poseen pequeños cuernos de tonalidad negra y curvada. Su cabeza y garganta presentan un color claro, mientras que en la zona de los ojos se advierte una mancha más oscura a modo de antifaz.

El cuerpo mantiene una coloración uniforme, sólo alterada por una línea que recorre su lomo. Las características del pelaje del rebeco varían con las estaciones. En la época estival es corto y gris rojizo, mientras que en el invierno se torna más largo y espeso, con un color casi negro en los flancos y a ambos lados del cuello.

El dimorfismo sexual es perceptible especialmente en el rebeco cantábrico (Rupicapra Pyrenaica parva), subespecie que ha sido reintroducida en la Montaña Oriental de Cantabria. Los machos son más grandes que las hembras, y sus cuernos alcanzan un mayor tamaño y grosor. Como referencia, los rebecos adultos – con independencia de su sexo – suelen superar el metro de longitud, y alcanzan los 70 cm. de altura a la cruz; su peso oscila entre los 25 y 35 kg.

Características

Desde 1985 se considera la existencia de dos especies: Rupicapra pyrenaica, que abarca los rebecos cantábricos, los pirenaicos y los de los Apeninos, y Rupicapra rupicapra, propia de los Alpes. Ambas se encuentran divididas a su vez en diversas subespecies.

El rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) es más pequeño que sus congéneres pirenaicos, una diferencia que se aprecia también en la longitud de sus cuernos. Su pelaje es más rojizo en verano y de un gris más claro en época invernal. Posee una cola pardo-rojiza frente a la tonalidad negra presente en los rebecos del Pirineo.

Comportamiento

El comportamiento del rebeco es el propio de un ungulado de montaña. El espesor de su pelaje invernal, sus patas y pezuñas (con una membrana interdigital que incrementa la superficie de apoyo sobre la nieve) y la capacidad de procesar como alimento vegetales leñosos, muestran su alto grado de adaptación al medio.

Su actividad es esencialmente diurna, incluso en pleno verano. Los machos permanecen solos o formando grupos la mayor parte del año. Siguiendo este modelo, las hembras forman grupos junto con las crías y los jóvenes del joven del año anterior. Esta separación intersexual se rompe en el periodo de celo que se concentra en los meses de octubre y noviembre.

Tras el apareamiento, la gestación se prolonga durante seis meses, al final de los cuales nace una cría, excepcionalmente dos. El nuevo rebeco llega a la madurez a los 15 meses aproximadamente, alcanzando la independencia de su grupo de origen a los 2 años. Tendrá una esperanza de vida, si permanece en libertad, de unos 17 años.

Los grupos de ejemplares prefieren las áreas de media a las de alta montaña. Cuando llega el invierno descienden a los límites de los bosques montanos u ocupan sus partes altas, compartiendo hábitat con el corzo (Capreolus capreolus). Gustan de vivir en terrenos muy accidentados, ya que es en estas zonas donde sus características morfológicas les permiten burlar la amenaza de los predadores.

En lo que respecta a su alimentación, los rebecos de la Montaña Oriental de Cantabria se alimentan de gramíneas y plantas herbáceas fundamentalmente. Sienten especial predilección por la festuca (Festuca paniculada), el carex, tréboles (Trifolium pratense) en verano, acebos (Ilex aquifolium), arándanos (Vaccinium myrtillus), zarzas (Rubus ulmifolius)y enebros (Juniperus sp.) en invierno.

Distribución

De forma genérica el rebeco puebla las montañas del centro y sur de Europa y Oriente Próximo, especialmente Turquía y la región del Cáucaso. A principios del siglo XX, la especie fue introducida en las zonas altas de Nueva Zelanda.

La población de rebeco cantábrico asciende a unos 16.000 ejemplaresen la cordillera de la que toma su nombre, 5.500 de ellos censados en Picos de Europa. En esta cifra hay que incluir los 100 rebecos (septiembre de 2011) que, tras más de 150 años de ausencia, recorren en libertad la Montaña Oriental de Cantabria, gracias al plan de reintroducción puesto en marcha por la Fundación Naturaleza y Hombre.

Atendiendo a la densidad óptima de la especie en las montañas de altitud media – entre 8 y 10 por km² – el Macizo del Asón podría llegar a sostener una cifra cercana a los 600 rebecos.

Reintroducción

Balance

Después de más de siglo y medio de su desaparición de la zona, los rebecos vuelven a recorrer el Alto Asón, en la Montaña Oriental de Cantabria. La Fundación Naturaleza y Hombre, en el marco del proyecto LIFE de la Unión Europea ”Recuperación y Conservación de la Biodiversidad en la Cuenca del Río Asón” y con la colaboración de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca del Gobierno de Cantabria, comenzó la reintroducción de la especie en septiembre de 2002 con la suelta de los primeros seis ejemplares. Dos machos y cuatro hembras que, tras pasar el necesario periodo de cuarentena, se adaptaron bien a su nuevo hábitat. Tras varios procesos de captura y suelta, a lo largo del proyecto, se liberaron un total de 34 ejemplares adultos. A día de hoy, la población de rebecos asciende a más de 100 (actualizado en septiembre de 2011).

Los animales reintroducidos fueron capturados en el Parque Nacional de Picos de Europa, gracias a la colaboración entre el organismo rector de Parques Nacionales y la Fundación Naturaleza y Hombre. Concretamente, en la zona cántabra del Macizo Central o de los Urrieles, en los Puertos de Salvorón, el Monte Quebres y los Puertos de Áliva.

Los métodos de captura empleados buscaron reducir al máximo cualquier tipo de daño. Cuando los ejemplares se encontraban en grupo, se utilizó un sistema de redes verticales en zonas de paso para su captura. Este se ha revelado como el método con menor mortandad asociada, mientras que para los animales aislados se emplearon dardos sedantes.

Una vez en manos del equipo de la Fundación, los rebecos fueron sometidos a un tratamiento veterinario para certificar su condición física. Con posterioridad, se trasladaron en cajones individuales adecuados para el transporte y hechos a medida.

Suelta

Una vez comprobado el buen estado de salud del rebeco, la suelta se realizó en una zona protegida de diez mil hectáreas. La mitad corresponden al Parque Natural de los Collados del Asón, mientras que la otra mitad ha sido obtenida gracias al establecimiento de acuerdos con los cotos de San Roque, Valdició y Vega de Pas. Para facilitar su inserción en este nuevo entorno, los rebecos pasaron un periodo de adaptación y cuarentena en un cercado especial de pre-suelta antes de ser puestos en libertad.

Cada ejemplar liberado portaba un crotal y un collar radioemisor para facilitar su seguimiento y control, por parte de las patrullas de vigilancia destinadas a tal efecto por la Fundación Naturaleza y Hombre.

Seguimiento del Programa de Reintroducción del Rebeco

Una vez finalizado el proceso de liberación la Guardería de la Fundación Naturaleza y Hombre ha puesto en marcha un Plan de Vigilancia y Seguimiento. Mediante el que se controla el estado y evolución de la nueva población de rebeco reintroducida, así como su distribución en los distintos parajes de la Montaña Oriental.

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¿Revolución energética? Sí, gracias. ¡Pídeselo a los candidatos!

 

 

De Nuestros/as compañeros/as de

 

La mayor parte de los políticos que se presentan a las próximas elecciones, conocen bien el informe Energía 0.3, que contiene las frases más hilarantes del debate energético. Pero llega la hora de ponerse serios. Pídeles que se lean de una vez el informe Enegía 3.0 de Greenpeace y que se comprometan a aumentar el suministro energético con renovables hasta alcanzar el 100%, a reducir las necesidades de energía a la mitad y a reducir las emisiones de CO2 hasta dejarlas en cero.

 

Envía tu mensaje a Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE), Mariano Rajoy (PP), Josep Antoni Durán i Lleida (CiU) y Cayo Lara (IU), los candidatos de las cuatro formaciones políticas más votadas en las últimas elecciones y, si tienes twitter, ¡TWITTERACTÚA!

 

 Exijo a @conRubalcaba un sistema energético inteligente, eficiente y 100% renovable #RevolucionEnergetica #DebateEnergetico

 

 Exijo a @marianorajoy un sistema energético inteligente, eficiente y 100% renovable #RevolucionEnergetica #DebateEnergetico

 

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 Exijo a @ciu un sistema energético inteligente, eficiente y 100% renovable #RevolucionEnergetica #DebateEnergetico

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Los niveles bajos de oxígeno permiten la metamorfosis de las orugas

(EUROPA PRESS) -

Por vez primera, los científicos han descubierto un factor -en este caso, la falta de oxígeno- capaz de regular el tamaño de un animal durante determinadas etapas de su desarrollo. La investigación, dirigida por el doctor Fred Nijhout de la Universidad Duke, ha sido publicada en el último número de ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

El estudio muestra que el sistema respiratorio de una polilla joven posee un tamaño un fijo en cada etapa de su desarrollo, lo cual limita su consumo de oxígeno. La detección de un nivel bajo de oxígeno indica a los insectos que no pueden seguir creciendo sin pasar a la siguiente etapa de su desarrollo (las orugas mudan cuatro o cinco veces antes de transformarse en polilla o mariposa).

El biólogo Fred Nijhout sabía, por trabajos anteriores, que las orugas del tabaco, la Manduca sexta, inician una muda cuando alcanzan un peso crítico -exactamente 4,8 veces más que la última vez que se desprendieron de su exoesqueleto. Sin embargo, él y otros científicos no comprendían cómo la oruga sabe que ha llegado a ese tamaño específico.

En este nuevo estudio, Nijhout y su estudiante, Viviane Callier, midieron el tamaño de las vías respiratorias de la oruga y observaron que el tubo traqueal de los insectos posee un tamaño fijo en cada etapa de su vida larval. Otras partes del cuerpo de la oruga crecen, pero no el tubo respiratorio. Como resultado el insecto, con el tiempo, comienza a asfixiarse. La única forma de que pueda continuar creciendo es cambiando los tubos viejos por otros nuevos, más largos.

“El tamaño del cuerpo es un rasgo fundamental de todos los organismos y afecta en todo, desde cómo se mueven a los compañeros que eligen. En los seres humanos, la altura, también está asociada con ciertas enfermedades”, afirma Callier.

En este estudio, ella y Nijhout probaron los efectos del oxígeno en el tamaño del cuerpo de la oruga colocando larvas en cajas herméticas y bombeando aire en ellas con diferentes cantidades de oxígeno. Bajo condiciones de hipoxia, la oruga muda de talla y peso mucho antes del peso crítico. Y, a pesar de que las orugas duplicaron su tamaño corporal durante la fase de crecimiento, los tubos traqueales no aumentaron de tamaño.

Los investigadores  también evaluaron si las orugas podían realizar una muda después de ser decapitadas. Incluso sin boca para comer y sin cerebro para liberar la hormona de la muda, la ecdisona, los insectos aún lograban desprenderse de su exoesqueleto y del tubo traqueal. Según Nijhout, los gusanos del tabaco probablemente secretan la hormona de la muda en el cerebro y también en el abdomen, lo que explica por qué los insectos continúan mudando aún sin cabeza. Las secreciones abdominales, sin embargo, tardan más en desencadenar una muda, explicando el retraso.

Debido a que la investigación está dirigida específicamente a las orugas, no se puede explicar por qué los seres humanos crecen hasta un tamaño determinado. Sin embargo, el doctor Nijhout cree que el sensor de oxígeno de las orugas puede estar relacionado con el sistema que produce la hormona del crecimiento en los seres humanos, y que su estudio podría proporcionar más información acerca de un proceso biológico más amplio, que afecta a la forma en que diversos organismos pasan a la edad adulta.

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